Buscando tu sonrisa

El viaje más emocionante

La apasionante experiencia de ser padres por gestación subrogada

Una misteriosa puerta cerrada

Escrito por buscandotusonrisa 25-08-2015 en maternidad subrogada. Comentarios (0)

Una puerta cerrada. Se alzaba ante nosotros una misteriosa puerta, que estaba cerrada y había que abrir, detrás de la cual no sabíamos qué íbamos a encontrar. Así nos sentíamos al inicio del camino, absolutamente huérfanos de una mínima información contrastada, de un testimonio alentador y reconfortante que nos iluminara a la hora de tomar una decisión, de una fuente fiable que nos permitiera calibrar nuestras posibilidades de éxito y valorar la viabilidad de nuestro proyecto de ser padres por maternidad subrogada. Nada. Nada, salvo las ganas de hacerlo realidad. Había que decidir si abrir esa puerta y lanzarnos al barro, o dejarla cerrada y no escrutar que había tras ella, y teníamos que hacerlo sin conocer a nadie que lo hubiera hecho antes que nosotros; o lo que es peor, sin saber si alguna vez había habido alguien que lo hubiera hecho antes que nosotros.

Esa ausencia de datos y de precedentes confirmados, ¿se debía a una simple cuestión de tiempo, a que aún era demasiado pronto para conocerse experiencias relacionadas con un procedimiento de tan reciente implantación, muy novedoso todavía, o por el contrario, era la constatación de que nuestro sueño en realidad era una auténtica utopía? No resultaba complicado encontrar información acerca de los procesos de maternidad por gestación subrogada en los Estados Unidos, donde el fenómeno ya estaba arraigado, pero recabar esa misma información en relación con otros países con costos más asequibles era sencillamente una quimera. Y la poca que se encontraba, a menudo arrojaba datos contradictorios y de dudosa fiabilidad. Desinformación en estado puro.

Descartados EE.UU. por motivos económicos, India por motivos legales, y aquellos países sin una regulación específica de la materia, por motivos de seguridad jurídica, únicamente nos quedaban como opciones México, Rusia y Ucrania. Tres países, tres listados de pros y contras, y cero testimonios de experiencias en ninguno de ellos. Allí estaba la puerta, imperturbablemente cerrada, que no dejaba ni un resquicio que permitiera visualizar lo que había detrás. Imposible saber si tras ella había un billete a la felicidad, una licencia para soñar, o un vacío desolador.

Esa incertidumbre desgarradora, que con el paso de los meses se fue disipando felizmente, impregnó todos nuestros pensamientos y todas nuestras emociones, y permanecerá para siempre en la memoria, no como un mal recuerdo, sino como una muestra de la extraordinaria magnitud y relevancia de aquella experiencia maravillosa. Por eso, con nuestro pequeño ya en brazos, agotados pero radiantes por haber completado con éxito aquel arduo camino, nuestro pensamiento se dirigió casi inmediatamente hacia todas aquellas parejas que, como nosotros meses atrás, se encontraban ante la misteriosa puerta cerrada, invadiéndonos una imperiosa necesidad de aportar nuestro granito de arena para llenar ese vacío de información, de exponer nuestro humilde testimonio para sentar un precedente, y de, en definitiva, ayudarles a abrir esa misteriosa e inquietante puerta.

Finalmente, con la cabeza, pero sobretodo con el corazón, decidimos abrirla, en la decisión más trascendental de toda nuestra vida. Tras un exhaustivo análisis, elegimos la puerta que nos llevaba a Ucrania, atraídos por la cercanía geográfica y la mayor sencillez burocrática a la hora de entrar y permanecer en el país. Y así fue como Ucrania fue nuestra patria durante cerca de un mes, y Kiev nuestra ciudad de residencia. Y así fue como Ucrania, Kiev y sus gentes entraron en nuestro corazón y nunca saldrán de él.


El viaje más emocionante

Escrito por buscandotusonrisa 04-08-2015 en maternidad subrogada. Comentarios (0)

7 de febrero de 2015. Aeropuerto internacional de Boryspil, Kiev. Sentados en los sillones de la terminal, miramos impacientes nuestro reloj, esperando que llegue la hora de embarcar en el avión que nos llevará de vuelta a casa. Atrás dejamos cuatro semanas de emociones desbordantes en la capital de Ucrania. Cuatro semanas de esperas, de nervios. De esperanza, de ilusión. Y, finalmente, de alegría desmedida, porque ha sido allí, en el frío invierno de ese frío país, donde nuestro pequeño milagro ha venido al mundo, porque fuimos tres y volvemos cuatro, porque la familia se completa.

Ése era el momento que ponía punto y final a nuestra apasionante aventura de la maternidad subrogada, ¿o era quizá sólo un punto y seguido a esa maravillosa experiencia que no iba a cesar y que nos acompañaría el resto de nuestras vidas? De lo que no cabe duda es que cerraba una etapa y abría otra, más extraordinaria aún si cabe, ya con nuestro pequeño en casa, creciendo día a día y disfrutando de sus padres y de su hermano mayor, entrando a formar parte de una familia que lo ha recibido, literalmente (todos presentes para recibirnos en el aeropuerto de Manises), con los brazos abiertos.

Esta increíble experiencia de la maternidad subrogada es la que da origen y contenido a este blog que arranca con este primer post. En él nos gustaría poder narrar nuestras vivencias en relación con todo el proceso que tuvimos que seguir, así como expresar el cúmulo de sentimientos que fueron aflorando durante el mismo.

Y entre tanto, nuestro pequeño ya tiene seis meses.